El Tarot está lleno de un poderoso simbolismo. La Visión Arquetípica o Junguiana considera que la riqueza simbólica del tarot guarda relación con los símbolos propios del inconsciente colectivo.

Desde esta perspectiva el tarot NO es un artilugio para develar el futuro, sino una herramienta simbólica que puede ser utilizada para diagnosticar el estado del consultante y apoyarle en la toma de decisiones.

Un lector de tarot que ha estudiado su simbología, es capaz de utilizar su intuición y asociar ideas contenidas en los arquetipos para obtener un mensaje concreto de orientación para el consultante.

Los 22 triunfos o cartas del tarot constituyen un camino arquetípico. El hermitaño, la muerte, la emperatriz, el diablo, y los demás triunfos corresponden a los arquetipos principales presentes en historias y mitos de todo el mundo, tales como el viejo sabio, el ánima, la sombra, el self, etc. y representan el proceso de individualización, lo que comúnmente llamamos “autorrealización”.

Este enfoque no es una novedad en la literatura sobre la interpretación del Tarot, sin embargo la mayoría de los autores hacen hincapié en sus teorías esotéricas, relegando el aspecto psicológico a un mero complemento. La Visión Arquetípica devuelve la racionalidad y la reflexión escrupulosa al tarot, poniendo de relieve la conexión entre su simbología y el inconsciente colectivo, dejando de lado las explicaciones fantásticas con poco asidero en la realidad.

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«El inconsciente no es algo malo por naturaleza, es también la fuente de bienestar. No sólo oscuridad sino también luz, no sólo bestial y demoníaca, sino también espiritual y divina» C.G. Jung